Aún siguen esos recuerdos,recuerdos esparcidos por todas partes que ya ni se mencionan.
Lágrimas,lágrimas disueltas y evaporadas,con dolor.
Risas,risas sonoras,risas que alegran los días más tristes e incluso los aburridos,sonoras y amigables.
Abrazos,abrazos de oso de las buenas mañanas,aquellos tan interminables y dulces.
Huellas,huellas grabadas en el corazón,que asustadas se escondieron en el infinito y desaparecieron del firmamento,en un pasado sin vuelta ni rumbo.
El viento era efímero,
mis piernas temblaban,mis dientes chasqueaban entre ellos y supuse que alguien me enseñaría un remedio,
pero al final yo misma aprendí a cruzar con ellos los malos tiempos en jugadas del destino,
al que le gustaba hacerme cosquillas en la punta de los pies,hasta hacerme reventar de carcajadas sonoras que resonaban por todo el oscuro ambiente.
Pero aunque la luz del sol era escasa,la de mi corazón me guiaba al camino que creía que era correcto,me tropezaba entre unos y otros tantos obstáculos,
pero me volvía a levantar más veces de las que caía.
Recuerdos hechos añicos,que poco a poco se van uniendo.
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